domingo, 16 de diciembre de 2018

POD (Print On Demand)






   Últimamente se habla en las redes sobre la expansión del PoD (Print on Demand)  en los mecenazgos y yo, tal como soy, no puedo evitar la tentación de cuñadear (reivindico desde aquí la dignidad del cuñadismo) al respecto.

   Y al hablar de PoD en mecenazgos hay que hacer referencia inevitable a Drivethrurpg que es quien tiene una presencia hegemónica en el sector. Sí, claro, para uso personal puedes usar Lulu o Bubok u otra que se te pase por la cabeza, pero a la hora de Print on Demand rolero masivo Drivethrurpg (DTR a partir de ahora) no tiene, actualmente, competidores posibles.

   El PoD ha llegado para quedarse, eso debemos tenerlo claro. Lleva un tiempo estableciéndose en los mecenazgos extranjeros y era cuestión de tiempo que ocurriese en los españoles. Ghost Ops, Buccaneer o la Saga de la Horda Goblin (esta no salió en mecenazgo pero la versión impresa está disponible en DTR) ya fueron mecenazgos en inglés que salieron así y tuvieron éxito.
   Y es lógico, DTR es una solución fantástica para pequeños creadores y/o pequeñas editoriales roleras: tiene unos estándares de impresión bien contrastados (según lo que pagues tendrán mejor o peor calidad, pero no son malos), un precio bastante asequible (mejor que el de Lulu, por ejemplo) y unos gastos de envío comedidos. Así que es una solución muy atractiva por la comodidad que ofrece:

  • A la hora de distribuir los PDF el creador introduce el listado de direcciones de correo y DTR le envía un correo al mecenas avisándole de que ya tiene su producto disponible. Esto tiene también una gran ventaja para el mecenas, porque sabe que siempre va a tener una copia de ese archivo en la nube de DTR y sabe, también, que el archivo que se descargue desde DTR va a ser siempre la última versión actualizada (en caso de dudas de si su PDF tiene los últimos posibles cambios o correcciones se lo descarga de allí y listo).
  • A la hora de distribuir el físico también ofrece mucha comodidad. El creador pasa, lo mismo que si lo enviase a una imprenta normal, por el proceso de crear el PDF base con unos ciertos requisitos, pero una vez lo tiene listo puede escoger tranquilamente desde su casa los formatos de impresión en los que quiere que su producto esté disponible (tipo de tapa, gramaje de papel, calidad de impresión…) y no tiene más que pedir una copia (a coste de autor) para ver si algo ha salido mal. Si todo ha ido bien, puede tener una seguridad del 95% de que todas las copias irán como esa. A la hora de distribuir las copias impresas el PoD es una ventaja para el creador: Puede optar por introducir los datos postales de sus mecenas y que DTR se lo envíe o hacer que DTR les envíe por e-mail un cupón para que metan sus datos ellos y se les envíe.
       ¿Y qué ventajas tiene esto para el comprador? Pues muchas. Por un lado sabe que, después de haber recibido el ejemplar obtenido mediante el mecenazgo, podrá comprar otras copias (al precio normal) porque no se van a agotar los ejemplares.  También sabe cuáles son las calidades en las que va a recibir su ejemplar impreso. Y no, recibir el cupón y meter tus datos en DTR para que te envíen el ejemplar (en caso de que sea esa la opción que ha escogido el creador del mecenazgo) no supone un esfuerzo adicional para el mecenas, porque eso también tendría que hacerlo con el pledge manager, el baker kit (o la opción que sea) después del mecenazgo. Es más, si ya tiene cuenta en DTR es muy posible que ya tengan su dirección física y sólo tenga que pulsar en “Confirmar”.
Hay dos grandes problemas con esto del PoD en los mecenazgos.

Primero: Como se explique el mecenazgo. El creador tiene que dejar meridianamente claro lo que incluye el precio que está pagando el mecenas. ¿El precio pagado incluye el coste de impresión?, ¿y el envío? Eso hay que dejarlo muy claro. Las sorpresas, las dudas y los malentendidos no son buenos en un mecenazgo. Tengo que saber si sólo tengo derecho al pdf y a un cupón con el que tendré que pagar la impresión a precio de coste y el envío, si tengo derecho al pdf y a mi copia impresa pero pago el envío, o si en lo que pago va incluido todo. Además conviene que, en caso de no ir todo incluido, se ponga por cuanto le saldrá al mecenas finalmente. Es bastante sencillo, porque DTR te permite calcular eso con bastante exactitud.

Segundo: La gran cantidad de mecenas que son unos “ninis del rol” (siendo nini=NI quiero gastar dinero NI rebajar mis expectativas). Me explico: No es la primera vez que lo digo, y supongo que no será la última, pero alguna gente (no todo el mundo, gracias a los dioses) se la está cogiendo con papel de fumar en cuanto a sus exigencias. Cuando compra un juego/ambientación quiere:
  • Que sea bueno: Me parece bien.
  • Que la maquetación sea “chula”, que para eso está pagando un dinero: Ojo, ya no una maquetación eficiente o correcta. Chula. Y si puede ser cojonudísima… mucho mejor.
  • Ilustraciones molonas, que para eso está pagando un dinero: No que cumplan con su cometido, no, no. Que se note que se ha metido pasta en ilustraciones.
  • Impresión de alta calidad, que para eso está pagando un dinero: Alto gramaje de papel, tapas semirrígidas flexibles o tapa dura, y calidad de impresión que tengan que mirar el papel al microscopio para ver que es impreso.
  • Envío con garantías de que todo llegue bien, que para eso está pagando un dinero.
  • Que el formato impreso, además de ser cómodo de leer y manejar, no le destaque demasiado en la estantería, que sea del mismo tamaño que los otros.
  • Que el juego/ambientación sea barato.
  • Que el envío sea barato.
   Si quieres todo eso, estimado amigo, vete a tomar por donde amargan los pepinos. Sin acritud, eh, pero es que la calidad se paga.

   Y mira que yo soy el primero en decir que algunos mecenazgos que salen son caros, pero defender que un PDF no debe costar más de 5 euros, o querer una calidad de impresión suprema tirada de precio es una pretensión ilusoria y no tener ni idea de lo que cuestan las cosas que se piden.

   Si quieres ilustraciones de calidad en lo que recibes el creador habrá tenido que conseguirlas, y habrán tenido que ser abundantes (porque claro, hoy en día hay gente que parece que no es capaz de leer dos páginas seguidas sin una ilustración). Y eso es caro. Pongamos, para nuestro ejemplo que consigue las ilustraciones para todo el manual por 1200 euros.
   Si quieres una maquetación excelsa y llena de detalles el creador también tendrá que pagar a un maquetador. Porque claro, aunque él puede que fuese capaz de hacer una maquetación correcta y cómoda a la vista… eso ya no vale. Pongamos, para nuestro ejemplo, que el maquetador le cobra 300 euros (y poco es).
   Bueno, pues ya tenemos (sólo con eso) un coste de 1500 euros. Ahora vamos a ver cuántos mecenas puede haber en el mecenazgo. Pongamos unos 150. Dividimos el coste entre el número de mecenas y ya nos sale que ese PDF debería costar como mínimo 10 euros para que el creador no pierda dinero.
   Y, atención, eso es sólo con los gastos de ilustraciones y maquetación. Las plataformas de mecenazgo se quedan con parte del dinero que gestionan (pongamos un 5% para nuestro ejemplo), paypal se queda con un tanto por ciento del dinero que gestiona (pongamos un 1% para nuestro ejemplo). Eso ya sube un 6% el coste, con lo cual nos pondríamos en 10’60 euros.

   Pero atento, Nini del rol, el creador de algo querrá ganar algún dinero por lo que está haciendo, porque lo de “el orgullo de ver como su creación llega a todo el mundo” es un jodido chiste. Si eso le llegase a quien lo ha creado… lo habría puesto gratis, buscándose la vida como pudiese con las ilustraciones y la maquetación… y lo habrías descargado sin rechistar. Pues eso, que quien crea algo está poniendo no sólo su dinero, sino su creación (que algo valdrá), su esfuerzo y su tiempo, y eso, amigo mío, también vale dinero. Pongamos para nuestro ejemplo que el creador estima que quiere sacar un 5% de beneficio de cada ejemplar distribuido, lo que son 0,53 euros por cada pdf. Ya estamos en un precio de 11,63 euros.
11’63. Y eso poniéndonos en unos costes baratos  (básicos, que hay más, tenlo por seguro) y en un 5% de ganancia para el creador.

   Ah, y las metas del mecenazgo. No nos olvidemos, que sea barato, pero con metas. Y las metas que estén con la misma maquetación y nivel de ilustraciones, por supuesto. Pues para eso también tiene que haber un pequeño sobrecoste, porque claro, quien crea el mecenazgo puede renunciar a un poco de su escaso beneficio para costear las metas, pero no va a ser tan tonto como para que le cueste dinero, de modo que le mete un redondeo de 11,63 a 12 euros (y estoy seguro de que habrá veces que perdería dinero con eso).
   Y ya tenemos 12 euros, más del doble de los 5 que se defiende por ahí que debieran costar los pdf. Y eso sin contar que quien crea el mecenazgo va a ver como parte de los ingresos del mismo se los queda Hacienda. Y no de los beneficios, no, sino del total recaudado, de modo que tiene que contar con eso y subir el precio del pdf.

   Claro, luego hay los extremos. Quien cobra 25-30 euros por un pdf sabiendo que va a tener mecenas de sobra y que el coste es mucho menor tiene que saber que va a recibir quejas y que, además, le van a dar hasta en el cielo de la boca por cada errata o cosa que haya mal en el manual.

   “Pero Viajero… ¿porqué me cuentas todo esto si estamos hablando del PoD?”, puedes estar pensando.
   Pues te lo cuento porque primero hay que establecer coste y esfuerzo en la producción básica. La producción básica de un manual es el pdf.

   Con todo esto tenemos a una pequeña editorial o mecenazgo, que ha creado un juego/ambientación, que se ha partido los cuernos buscando un equilibrio calidad/precio en la producción básica, que ha dedicado, con toda seguridad, bastantes horas de su vida a ello, y que ahora se enfrenta a otro nuevo desafío: buscar imprenta.
   Y no todo el mundo tiene el tiempo o la capacidad de tratar con imprentas. Es más, no todo el mundo puede encontrar imprentas que, con la calidad buscada, hagan el trabajo a un precio que sus mecenas vayan a considerar asequible. Ahí es donde entra DTR. 
   Una vez tienes tu pdf montado puedes calcular cuánto costará con distintos gramajes y calidades. ¿Es un poco más caro que una imprenta tradicional a buen precio? Sí. Pero como creador del mecenazgo seguro que piensas: Buff, me ahorro comparar chopocientas imprentas, conozco las calidades y, si algún ejemplar viene distinto a la prueba editorial es DTR quien se encarga de reemplazarlo y no me como yo el gasto de reemplazárselo al mecenas. ¡Adjudicado DTR!
   Todavía mejor. Es DTR quien gestiona el envío, de modo que es un engorro menos para quien ha creado el mecenazgo que se ahorra el desempaquetar los ejemplares llegados de imprenta, empaquetarlos para envío individual, llevarlos a correos o mensajería… Que eso es tiempo, que eso son gastos añadidos que tendría que haber incluido en el mecenazgo (además de los gastos de envío) y el mecenas se ahorra.

   Siendo hábil, quien crea el mecenazgo puede poner distintas calidades y encuadernaciones en los niveles de aportación, de modo que cada uno gaste el dinero que quiera. ¿Lo quieres ultra barato? Blanco y negro, calidad de impresión y gramaje normal. ¿Quieres algo decentillo? Lo pagas. ¿Quieres tapa dura, gramaje de 120 y calidad de impresión que te cagas? Lo pagas. Al creador no le supone demasiado trabajo más allá de configurar las posibilidades en la tienda de DTR.
Eso sí. Cuantas más opciones de impresión más limitados serán los tamaños. En DTR, por ejemplo, el A5 no tiene opción de tapa dura. Los que más opciones tienen son los estándares americanos: 7x10 pulgadas (muy, muy cercano al que usa Pinnacle, por ejemplo) y Letter (el de D&D). Cuantas más opciones quieras tener, más vas a tener que acostumbrarte a que las cosas serán sólo en ciertos formatos, porque no se van a hacer cuatro maquetas distintas del mismo manual para que tú encuentres la que mejor se adapte a tu estantería.

   De modo que cuando hables, piensa al menos en lo que estás diciendo. No se puede medir con la misma vara a una editorial grande que a una pequeña, ni a una pequeña con la misma vara que a un creador independiente. Razonar con sentido es lo que diferencia a un opinador cuñado, esté equivocado o no, de un Nini del rol.

Fin de mi cuñadeo semanal.